Con clavos de latón afilando la punta confeccionamos los dos ganchos que lleva en la parte posterior de las gualderas de la cureña.
Con clavos, anillas y soldando, confeccionamos los cáncamos y argollas por las que circulará el braguero. El oscuro está ya pavonado. Hay que tener en cuenta que para que el pavonado sea efectivo hay que pulir perfectamente el elemento. Lo ideal sería con un chorro de arena pero al no tenerlo, cepillo de alambre muy fino y paciencia.

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Así queda la cureña con tosos los herrajes puestos
En la siguiente se aprecia la barra que atraviesa la cureña donde luego apoyará la banqueta de las cuñas de puntería
